
Hay noticias que llenan de orgullo y alegran el corazón... son esas situaciones que sin buscar mucho sentido o razón te sacan una sonrisa dejándote entusiasmado y que ayudándote olvidar un poco las cosas malas que te ocurren cada día.
El Tío Simón como cariñosamente se le dice en Venezuela, es el Díaz más famoso y renombrado, con niveles que superan nuestras tierras y del tipo musical que él entona.
Que por estos momentos se le haga su reconocimiento en la Academia de música más preponderante y poderosa del mundo pesa y mucho.
Entre una y otra cosa escuché una entrevista a éste querido y nacional personaje en la cual hablaba de su canción más famosa y por la cual hasta el gran Plácido Domingo ha entonado y acompañado sus notas. Explicaba cada letra y cada palabra de su Vaca Mariposa y me sorprendió detalles que desconocía sobre dicha melodía.
Esta canción es su interpretación sobre el tema más trascendental y emotivo que la iglesia Católica tiene y por el cual se ha generado tanta polémica y suspicacia. La venida al mundo de Jesús significa el nacimiento de esta religión y el fin de muchas dudas emocionales y teológicas de esta etapa. Con su natalidad creó sentimientos de odio y miedo en personajes tan poderosos como el mismo Herodes, el cual no dudó ni pestañeó para sacrificar a cada niño hasta llegar a dar con éste supuesto Rey salvador.
Hay muchas similitudes entre éste Herodes y nosotros los carnívoros, hay exageradas coincidencias entre José y María escondiendo a esta pequeña criatura con la pobre Vaca Mariposa tratando de alejar a su cría de su destino mortuorio y culinario. Hasta está representado la imagen de los reyes magos con sus regalos usando imaginación y poesía...
No sé que deba haber pasado por la cabeza de nuestro Tío para recrear esta historia tan significativa e importante para tanta gente, pero lo que si estoy seguro es que la cultura e inteligencia de este gran personaje trasciende nuestras fronteras y enorgullece a todos los que alguna vez hemos cantado o tarareado sus canciones y melodías. Bravo Tío!