jueves, 21 de diciembre de 2006

¿La cocina es un arte?

Quizás desde que Vatel sufriera de sus desgracias y penas y toda la corte francesa se arrodillara a sus pies por sus creaciones, se ha entendido o hecho ver que los cocineros somos artistas. ¿Eso es cierto?
Yo no sé si somos artistas o simplemente trabajadores manuales con sensibilidad de un oficio que ha ganado mucha reputación y respeto. Me considero un romántico de la cocina, apasionado y muchas veces loco por todo lo que genera y envuelve, pero siempre tengo claro y presente que mi meta es alimentar, nutrir y ya que pagan por ello, entretener con mis platos.
Creo que la única diferencia entre una madre que le cocina a sus hijos todos los días y nosotros, es que al recibir un pago por dicho alimento se esta en la obligación de ofrecer a parte de excelentes preparaciones una grata experiencia. He mantenido varias disputas y estado en largas tertulias sobre el tema, con cocineros, gente que a penas entra a esta profesión (porque a demás de todo es una profesión), gente sin ninguna relación, etc. y siempre he mantenido mi postura de vernos como gente que ha aprendido con práctica, tesón, muchas horas de velo y cansancio, dejar de ir a rumbas y trabajar siempre cuando estas están en su mejor momento, errores, errores, errores, lecturas y estudios, etc., etc., y más etc., pero que solo tiene ante sus comensales la necesidad de ofrecerles uno o varios platos dentro de una rato que le llene la panza, el alma y ojala, el corazón.
En todo caso seremos unos artistas ºefímerosº, ya que nuestro arte, que así se le llama, dura solo minutos en el lienzo (plato) y no perdura en el espacio ni tiempo como un cuadro o una escultura.
Lo bueno que nuestro arte puede rememorar momentos o situaciones vividas con anterioridad, ya que todos los seres humanos guardamos un tremendo backup de imágenes, sonidos, sensaciones, etc., en las cuales estarán presentes fiestas, reuniones o simplemente el haberse sentado a degustar de la comida por más simple, sencilla y humilde que sea. Creo que todos tenemos grandes egos y nos encanta escuchar lo bueno que nos quedó la cena, pero hay un medidor que a mi me genera mayor alegría y es dentro de mi cocina tras la puerta que comunica con la sala, escuchar las risas distendidas de formalidades, de los comensales, ya que esto solo puede significar que todo estaba ºricoº y de una u otra forma sacié sus deseos de hambre.

3 comentarios:

Marta Elena dijo...

Excelente reflexion, veo que hay mucha confusión al respecto y si pienso que los cocineros, como los diseñadores, somos servidores a la comunidad con la diferenciación de un toque de sensibilidad, pero sin duda alguna obreros ...que logramos ´obras¨, mais nada!.

Andreina dijo...

Yo conozco a mas de un artista de la cocina...y tu eres uno de ellos Fede!!!

Mil Orillas dijo...

Federico, Feliz Navidad!
Lo mejor para ti, para los tuyos!