
Buena parte de los cocineros, pasteleros y panaderos más influyentes, conocidos, mediáticos, extrovertidos, degustados, invitados, y muchos otros etcéteras, de este país, nos reunimos (valga la cuña hacia mi) entre los días martes y viernes de esta semana para unas cenas en honor y a beneficio de la familia García.
Ya había comentado sobre estas cenas, pero ahora quería mencionar sobre ellas ya habiendo pasado dichos eventos y participando desde adentro, donde cada uno de nosotros colocó un pequeño grano de arena que se convirtió en un gran y bello gesto de amistad, cooperación y compañerismo.
Durante estos cuatro días con sus noches y buena parte de sus madrugadas, nos reunimos a cocinar y más aún a compartir fogones y sala. Y es que todos nosotros hicimos hasta de mesoneros con pulida de platos y copas incluidas, donde nunca faltaron chistes, juegos y por supuesto algo de alcohol al finalizar cada jornada.
En muchos casos era más que simpático vernos de mesoneros, demichefs, lavaplatos, etc., pero no cabe duda que gozamos haciendo una bonita labor y que al final se pudieron recaudar buenos fondos para una causa muy justa y necesaria destinada a una familia íntegra y unida que ha girado entorno a la cocina y los fogones caraqueños por algún tiempo ya.
No me queda mucho más que decir que disfrute muchísimo de esos compartires y que ni debo decir que seguiré a la orden cada vez que haga falta mis manos para labores tan nobles y sobretodo si de amigos se trata.








